El concejal Claudio Otano ingresó un proyecto de ordenanza que plantea “establecer un marco jurídico donde estén bien definidos los productores de aceite vegetal usado, los transportistas y los operadores (fabricantes de biodiedel) para evitar la contaminación que se produce con el vertido de mas de 50.000 litros anuales que habitualmente terminan en la cloaca, el vertedero o volcados ilegalmente en descampados”.
La iniciativa -elaborada por Otano en conjunto con su compañera de bancada, Laura Alves-comprende las etapas de generación de aceite vegetal, recolección, almacenamiento, transporte, reciclaje, tratamiento y disposición final, en el ámbito del ejido de San Carlos de Bariloche.
“La idea del proyecto es establecer un marco jurídico a un sistema en donde estén bien definidos los productores de aceite vegetal usado, los transportistas y los operadores (fabricantes de biodiedel) para evitar la contaminación que se produce con el vertido de mas de 50.000 litros anuales que habitualmente terminan en la cloaca, el vertedero o volcados ilegalmente en descampados”, expresó Otano.
Según el edil “si logramos en un futuro cercano, poder producir biodiesel en la ciudad podremos, en una primera etapa, por ejemplo, abaratar los costos que insume la demanda de diesel de las usinas de reserva fría de la CEB o el combustible que utilizan algunos vehículos municipales, en fin, las ventajas son múltiples en base a una preservación ambiental de alto impacto”.
Además del edil y Alves, participaron de la iniciativa el ex subsecretario de Medio Ambiente municipal, Luciano Signore, el ingeniero Sebastian Garcia (INTI), Mariela Taboada, Pablo Vuotto (Agencia CREAR) y Patricia Rodríguez (Secretaria Bloque Concertación para el Desarrollo).
La iniciativa considera imperioso adoptar todo conjunto de prácticas que resulten viables tecnológica, económica y ambientalmente, a fin de evitar la degradación de los recursos naturales locales y regionales, y de proteger la salud de la comunidad y la infraestructura de servicio público de tratamiento de los efluentes cloacales como asimismo la necesidad de establecer un marco de gestión integral adecuado al Aceite Vegetal Usado en virtud del fortalecimiento de la oferta de servicios públicos a la comunidad.
Los objetivos de la potencial normativa son: “prevenir la contaminación hídrica y del suelo, y proteger la infraestructura de saneamiento básico del ejido de Bariloche, promover la creación de una cultura responsable en el manejo de los residuos urbanos en virtud de la sustentabilidad ambiental, minimizar, en el mediano plazo, la generación de Gases de Efecto Invernadero (GEI), a partir la producción de combustibles (biodiesel) y del reemplazo parcial y paulatino de combustibles fósiles”.
Establece además “la prohibición de verter o disponer directa o indirectamente a las redes y colectores cloacales, conductos pluviales, sumideros, cursos de agua o el suelo, ya sea mediante evacuación, depósito o cualquier otra forma, luego de su primera fritura, solos o mezclados con otros líquidos, como así también, sus componentes sólidos mezclados o separados”.
Dichos residuos deberán ser recolectados y tratados fuera de los establecimientos generadores, por transportistas y operadores debidamente registrados, según lo determinado en la presente.
Un esclarecedor informe
En el plano local, se firmó un Acta Acuerdo de Cooperación Tecnológica entre el Municipio, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica Bariloche, para el relevamiento de la información sobre el Manejo de los Aceites Vegetales Usados, y la colaboración mancomunada en actividades de diagnostico tendientes a promover el mejoramiento de la salud, el cuidado del medio ambiente y la generación de energía limpia y renovable a partir del tratamiento de los Aceites Vegetales Usados generados en la ciudad de San Carlos de Bariloche.
Dicho relevamiento se materializo en un “Informe Final”, presentado en abril del 2009, en donde se deduce que, pese a ser relevados solamente 56 establecimientos, se produce cerca de 50.000 litros de aceite vegetal usado anualmente, si contar toda la producción en zona de kilómetros, cerro catedral y rotiserias ubicadas fuera del microcentro. “Imaginemos el destino actual de esos miles de litros y rápidamente podemos visualizar el efecto contaminador de que se produce”, consideró Otano.